Lee con atención estas dos frases. Ambas intentan avisar al niño
de que debe darse prisa en terminar su plato y acabárselo todo.
Pero en su forma y su fondo, ambas son muy diferentes:
- "¿Quieres hacer el favor de acabarte de una vez por todas
ese pescado o te lo hago tragar a la fuerza?"
- "Llevas más de 20 minutos comiendo ese plato; tienes 5
minutos más para acabártelo. Si no lo haces, te lo deberás comer
mañana para cenar y con seguridad no estará tan bueno como
hoy".
La primera se dirige al niño desde una posición de autoridad y
abuso de poder. La segunda frase es firme pero respetuosa (el hecho
de estar enfadados con ellos no debería excluir nuestro respeto).
Permite al niño sentirse respetado, saber cuales
serán las consecuencias y elegir
con conocimiento de causa.
Muchas de las luchas de poder que establecemos con nuestros
hijos se evitarían o disminuirían si se sintieran más aceptados por
nosotros, si supiéramos reconocer sus sentimientos y pudiéramos
enseñarles a verbalizar los suyos. El secreto está en nuestras
palabras, en nuestro modo de dirigirnos a ellos y de interpretar la
situación.
¿Quieres que tu hijo obedezca? ¡Aprende a
hablarle!
Anima y motiva. Fíjate
en lo positivo.
Esther, 2 años. Se ha comido por primera vez
todo un plato de comida sin ayuda. La hazaña se enturbia porque la
cocina ha quedado como un campo de batalla.
Incorrecto:
¡Cómo has dejado la cocina! ¡Otro día no te dejaré comer solita
si eres tan sucia!
Correcto: ¡Te
has comido toda la comida solita! ¡Qué contenta estoy! (abrazo)
Ahora, ayúdame a recoger lo que se te ha caído al suelo, por
favor.
Explica con tus palabras lo que ellos te acaban de
decir:
Cristina,3 años. Quiere ir al parque pero su
madre tiene que trabajar en casa y no puede dedicarle tiempo.
Incorrecto:
¡No, ya te he dicho que no vamos a salir! ¡No me lo preguntes
más!
Correcto: Sé
que te hace mucha ilusión ir al parque pero ahora no podemos ir
pues mamá está ocupada. Ten, juega con tu osito. Cuando acabe,
jugaré un rato contigo.
Muestra más interés. Involúcrate en lo que a él le
motiva
Rafa, 4 años. Está jugando con el
"Lego" a construir pueblos y edificios.
Correcto: ¡Qué
bonito es lo que estás haciendo! ¡Eres muy bueno con el
"Lego"!
Más correcto:
Me gusta el pueblo que has hecho. ¿Te lo has inventado tú? Y
ahora... ¿qué vas a construir? ¿Y donde está el colegio en este
pueblo?...
Estimula su independencia.
María, 3 años. Quiere servirse un vaso de agua
con una pesada jarra.
Incorrecto: Ya
te sirvo yo. La jarra es muy pesada y se te puede
derramar.
Correcto: La
jarra es muy pesada. Te quitaré un poco de agua y entonces podrás
intentarlo. Creo que así será más fácil conseguirlo.
Escoge las palabras correctas para dar las órdenes
claras.
Clara, 4 años. Ha olvidado lavarse los dientes
después de cenar.
Incorrecto:
Clara, es hora de lavarse los dientes ¿puedes dejar de jugar e
ir, por favor, al cuarto de baño?
Correcto:
Clara, es hora de lavarse los dientes.
Describe detalladamente un buen comportamiento. No te
limites a elogiar.
David, 2 años. Ha tirado su ropa al cesto de la
ropa sucia.
Incorrecto:
¡Bravo campeón! ¡Qué aseado eres! ¡Felicidades!
Correcto: Has
tirado los calcetines sucios en la cesta de la ropa para lavar.
¡Felicidades!
Evita hacer comentarios negativos.
Nicolás, 3 años. Está jugando con el movil de
su madre.
Incorrecto:
Eres un niño muy malo. Te he dicho que eso no se toca ¿Quieres
estarte quieto de una vez?
Correcto:
Nicolás, el teléfono de papá no es un juguete.
¡Dámelo!
No ignores los sentimientos de rabia de tu
hijo.
Pablo, 4 años. Está llorando porque quiere que
su madre le compre un juguete de un escaparate.
Incorrecto: No
te lo voy a comprar, me da igual que llores o patalees. ¡Vamos a
casa!
Correcto: Se
que te hace mucha ilusión jugar con ese coche pero ahora no puede
ser. Quizás lo podemos pedir para tu cumpleaños ¿Qué te
parece?
Y cuando quieras enfatizar algo serio, acompaña tus
palabras con estos gestos corporales:
- Acércate mucho a tu hijo cuando vayas a
hablar con él.
- Mírale a los ojos.
- Háblale sin hacer nada más que eso. No le
hables mientras ves la televisión o lees un libro. El debe notar
que, en ese momento, toda tu atención está en él.
- Ponte a la altura de sus ojos. Si es
necesario, siéntate en el suelo o siéntalo a él encima de una mesa.
No hables con él desde una posición física de superioridad.
- Si él te lo permite y mientras le hablas, puedes tener
contacto físico con él, como por ejemplo,
cogiéndole la mano, tocándole el hombro...
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