A dormir como bebés

Muchas son las dudas y los problemas que preocupan a los padres en torno al sueño de sus bebés. Y no sólo porque afecta a la salud y desarrollo de sus hijos, sino porque repercute directamente en su propio bienestar. De hecho, se ha calculado que los padres, durante el primer año de vida de su bebé, pueden llegar a perder entre 300 y 600 horas de sueño. Con estas cifras, no es de extrañar que haya padres o madres que se desesperen y, ante los sollozos de sus hijos, acaben cometiendo algunos errores. Determinadas actitudes pueden tener consecuencias muy negativas a largo plazo. Por eso, para que nadie pierda el sueño hay que tener las cosas muy claras.

 

¿El mejor sistema para acostarlo?

No es aconsejable que el bebé se duerma mientras se le alimenta o se le acuna en brazos. ¿Por qué? Principalmente, porque no aprende a dormirse por sí mismo. Y esto es muy importante. De lo contrario, siempre que se despierte reclamará la presencia de sus padres o exigirá de nuevo alimento con un llanto muy sentido. Lo recomendable antes de acostarlo es:

• Dale el pecho o el biberón.

• Abrázalo y mímalo durante unos minutos.

• Una vez relajado, acuéstalo sin que esté totalmente dormido. Es importante que sepa que se le está dejando en su cuna y que aprenda a dormirse sin compañía de nadie. Así, si se despierta por la noche sabrá bien dónde está y podrá volver a quedarse dormido sin ningún tipo de problema.

 

¿Qué hacer si no quiere irse a la cama?

La fuerte vinculación entre la madre y el niño es uno de los principales motivos que provocan el llanto a la hora de dormir. Separarse supone para él un abandono. Dejarlo llorar hasta que se canse, quedarse con él o sacarlo de la cuna no es ninguna solución. Te proponemos un par de consejos útiles:

• Sepárate gradualmente de él, siguiendo una rutina que le advierta que ha llegado el momento de dormir. Por ejemplo: baño, cena, mimitos y... ¡a la cuna!

• Si llora al acostarlo o al dejarlo en su habitación, puedes regresar. Tranquilízalo con unas caricias, con tu voz o con música apropiada, pero sin sacarlo de la cuna. Puedes hacer repetidas visitas, de tan sólo unos instantes, y acabar por consolarlo con tu voz a distancia. De esta manera se sentirá seguro, ya que sabe que tú siempre estás cerca, sin necesidad de que lo vuelvas a coger en brazos ni de quedarte con él en la habitación. Aplica la misma fórmula cuando tu hijo se despierte por la noche.

 

¿Hay que dejarlo llorar?

¡Vaya una cuestión! Sobre dormir a un bebé, hay teorías y sistemas para todos los gustos. ¿Lo más adecuado? Instinto y, sobre todo, sentido común. Hay que tener muy presente que no todos los bebés son iguales: lo que funciona con uno puede tener malas consecuencias en otro. Los padres han de adoptar una pauta a seguir por las noches de forma serena y consensuada. ¿Lo ideal? Al pequeño hay que rodearlo de cariño y seguridad en sus primeros meses de vida. Puede ser muy acertada la idea de buscarle un buen compañero de cuna, como el cojín "Felices sueños". Sobre todo para que aprenda a quedarse solo y tranquilo en la cuna. Una vez conseguido este objetivo, el siguiente consistirá en que sea capaz de cerrar los ojos y dormirse solo. Es aquí donde pueden surgir problemas. Pero por muy feo que se ponga el asunto, recuerda que, con la práctica, a todo se aprende. Incluso a dormir.