A conocernos mejor
En esta etapa se busca contribuir al desarrollo físico,
afectivo, social e intelectual de los niños. En la guardería
los niños emplean el juego, la acción y la experimentación para
adquirir nuevos conocimientos y desarrollar sus
capacidades:
· Conocer su propio cuerpo y
sus posibilidades de acción.
· Relacionarse con los demás.
· Observar y explorar el
entorno.
· Adquirir autonomía.
Sin miedo
Empezar la guardería supone un cambio radical en la vida
del bebé. Después de ser el centro de atención de la casa, se
encuentra en un espacio nuevo, donde es uno más entre muchos bebés
como él, siguiendo además unas nuevas pautas y, lo que es más
importante, sin la presencia de ningún familiar
conocido.
A la mayoría de los niños les cuesta adaptarse a esta
situación. Pero eso es completamente lógico. Los padres, que
también experimentan sus propios miedos e inseguridades, tienen que
esforzarse por vivir ese periodo sin dramatismos.
Mucha comunicación
Otro aspecto que ayuda positivamente a que los padres se
sientan seguros es mantener una comunicación fluida con la
guardería. Saber cómo come, el tiempo que dedica a la siesta o los
avances que realiza junto al resto de sus compañeros, permite
hacerse una buena idea de la adaptación del bebé al nuevo
entorno.
También conviene que lo observes en casa por si notaras
algún comportamiento raro que quizá debas comentar con los
responsables del centro. Sea como sea, el tiempo que compartas con
él, háblale con frecuencia y no pierdas la oportunidad de
expresarle todo tu afecto con mimos, besos y
achuchones.
Cinco claves para empezar bien
· Transmítele
seguridad. Intenta que no te vea nervioso o
inseguro. Hazle ver que acudir a la guardería es algo divertido y
beneficioso para él.
· Cuida las
despedidas. El momento de la separación es clave.
Intenta que las despedidas sean afectuosas pero breves.
· Anímale a llevar su
propio objeto de consuelo. Puede ser una foto de la
familia, un pañuelo con tu perfume o un dibujo que le hayas
regalado.
· Sé
paciente. No pretendas que todo vaya sobre ruedas
desde el primer momento. Hay que tolerar con cariño sus
dificultades durante el proceso de adaptación.
· Atiende a su
ansiedad, busca recursos para calmarlo, pero no
cedas ante sus lloros.