A muchos padres sus hijos no dejan de sorprenderlos. Al
finalizar el curso pasado, se quejaban de que iban a pasar mucho
tiempo sin volver a ver a sus amigos. Sin embargo, a la hora de
comenzar de nuevo las clases, se encuentran con que no quieren ir
al colegio. ¿A qué se debe este extraño cambio? Pueden existir
diferentes causas, todas ellas muy comunes. Por ejemplo, el miedo a
cambiar de hábitos, el recuerdo de alguna experiencia negativa, o
simplemente el temor a conocer a un nuevo maestro o a compañeros
recién llegados.
Cambio de rutina
Para suavizar un poco el regreso, conviene que unos días
antes del comienzo del curso modifiquemos en casa algunos hábitos.
De los relajados horarios de verano, se pueden ir pasando a otros
más próximos a los que se tendrán que emplear durante el curso: la
hora de levantarse, de comer, de bañarse. Del mismo modo, conviene
reducir paulatinamente el tiempo que se le dedica a las consolas y
a ver la tele, y quizá introducir algunas tareas que sirvan para
refrescar un poco lo aprendido el curso anterior.
A prepararlo todo
La vuelta al cole nunca tiene que ser tomada como un
castigo o expresada como una liberación para los padres, aunque
muchos así lo vean. Delante de los niños conviene referirse al
comienzo del curso como a una aventura repleta de sorpresas y cosas
nuevas que descubrir. Para contribuir a esta idea de novedad
excitante, merece la pena realizar una serie de preparativos en
familia, como preparar los estuches, decidir qué mochila utilizar,
etc.
Mucha conversación
También puede ayudar el que los padres expliquen bien a
los hijos cuándo van a comenzar exactamente las clases, cuál va a
ser su nuevo horario y qué tipo de actividades desarrollará durante
el curso. De este modo, será más sencillo detectar si el pequeño
oculta algún tipo de miedo o angustia que le pueda dificultar el
comienzo de las clases.
Consejos para un buen arranque
· Transmítele
el regreso al colegio con un enfoque positivo y
optimista. Hazle ver que aprenderá un montón de
cosas nuevas y que volverá a encontrarse con sus amigos. No
relaciones el colegio con nada negativo.
· Planifica con
tiempo. No dejes los preparativos para el último
momento. Si necesita comprar libros o material de clase, podéis
adquirirlos juntos y tenerlo todo a punto antes de comenzar las
clases.
· Sin
trampas. Mucha sinceridad a la hora de explicarle a
tu hijo lo que significa el comienzo del curso. Tiene que asumirlo
como su propia responsabilidad.
· Exigencias en
progresión. No pretendas que se ponga a estudiar
desde el primer día. Comprende que necesita un periodo de
adaptación. Mejor empezar despacio y que tome el curso con ganas
que tratar de correr demasiado.